MATIAS CASTAGNINO - PUBLICACION DE POESIAS EN LA REVISTA "FILIGRANAS" - AÑO 2021

 

EL HOMBRE FUE CREADO PARA LLENAR LOS VACIOS QUE DEJARON LOS ANGELES CAIDOS EN EL CIELO

Ahora encontramos la respuesta a la vieja


pregunta de nuestra razón de ser.


Nuestra carne y alma tienen un solo fin:


llenar los coros en el cielo de los ángeles rebeldes que cayeron.


Y el único camino es el amor.


Sin la culpa del pecado original, la humanidad


se hubiera propagado sólo hasta completar


el número de los ángeles caídos


y ahí hubiera tenido su término.


Somos una consecuencia impensada


en el experimento de Dios.


Con la mancha original se propagó dispersamente


la humanidad, impura, corrupta, con tiniebla y desorden.


Después de morir aportaremos nuestro


grano de arena en los coros celestes.


Nuestro trigo se seguirá recogiendo de entre


 la paja en cada generación, para llenar los vacíos


de los ángeles precipitados.


Recién después de cubiertos estos lugares,


terminará el mundo.-


VERANO PAMPEANO

Ventiladores lentos, sedientos

de aire nuevo

traicionados por la mísera

insinuación de aquella brisa.

 Cortaba con navaja

yo el filo y la espesura

de aquel enero quieto

en decurso campesino.

 

El humo del fósforo sucumbe

permite un mate

ocasional remedio de las pampas

de cortar calor con calor.

 

Tu tarde cómplice o sublime

corrió el bretel

hirió mi desconfianza.

Tu ocaso, alfombra en la llanura

que tajeó el asfalto, el reloj

y la administración.

 

Allá donde se injerta

la línea quebradiza

del gris entre los verdes.

 La ducha transpirando

toallones en el éter.

 

El poniente

el arrebol de la última nube.

 Su piel como implacable

memoria del futuro

y tu ocaso

tu más sublime ocaso.-

Matías Castagnino

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  1. EL ASADO DE DE TIRA, UN ÍCONO DE LA CULTURA GASTRONÓMICA Y QUE TUVO SU ORIGEN EN LA CIUDAD BONAERENSE DE CAMPANA

    Claudio Valerio, un ingeniero apasionado por la historia asegura que
    el “asado de tira”, símbolo argentino, se originó en la ciudad de
    Campana cuando el The River Plate Fresh Meat Co., el primer
    frigorífico de Sudamérica, se instalara en esa ciudad y que, con la
    incorporación de una sierra, se logró cortar los huesos de las reses.
    Hasta entonces, a las reses se las faenaban a cuchillo.
    El hecho es que de una charla entre amigos pueden surgir jugosas
    anécdotas, consejos invalorables, negocios salvadores –e imposibles de concretar en la mayoría de los casos– y proyectos o sueños compartidos que, de otro modos, serían inalcanzables. Una sobremesa, quizás, puede ser también el lugar propicio para intentar develar grandes incógnitas del ser nacional, como puede ser, por ejemplo, cuál es el origen de uno de los cortes de carne más tradicionales que nunca suele faltar en
    las parrillas argentinas: la tira de asado.
    Fue ese el tema que quedó rondando en la cabeza de Claudio Valerio, un ingeniero mecánico y electrónico, actor e historiador vocacional que luego de una charla informal con un amigo se decidió a investigar para llegar a establecer que ese corte, tal y como se lo sirve actualmente, tuvo su origen en la ciudad de Campana, Buenos Aires.
    Este hecho, que se convertiría en hito culinario e histórico para el distrito, sucedió durante el siglo XIX con la instalación del
    frigorífico The River Plate Fresh Meat Co. en el pueblo bonaerense que
    crecía a orillas del Río Paraná de Las Palmas, en el actual territorio
    de Campana. Entonces la historia comienza en el frigorífico que fue
    fundado en 1882 y cerró en 1926 pero dio inicio al proceso de
    industrialización en la zona.
    Los principales compradores de la carne argentina eran los ingleses, que preferían los cortes con más carne y menos hueso y grasa. Por eso, el costillar entero era un corte de descarte en el frigorífico y, en vez de tirarlo, lo consumían los empleados, acostumbrados a asar
    porque muchos de ellos provenían del campo o el interior del país. “Se
    asaba a la cruz con el cuero, el matambre y la falda, así se preparaba
    desde el 1600. Los curas franciscanos, por ejemplo, se lo daban a los obreros que trabajaban en la construcción de iglesias y así también lo
    consumían los gauchos”, explica Valerio, quien llegó a la conclusión
    de que el cambio y el surgimiento de la tira de asado como se consume
    actualmente –o tal vez con alguna ligera variación– se produjo con una
    innovación tecnológica implementada en el frigorífico campanense: el uso de la sierra para fraccionar mejor la res.
    Según estima Claudio Valerio, es a partir de la incorporación de ese
    novedoso elemento que se pudo comenzar a cortar el hueso ya que hasta el momento los trabajadores sólo contaban con una cuchilla para faenar
    y por más filo que tuviera era imposible poder atravesarlo. Entonces
    desde ese momento pudo cortarse el costillar, separarle el cuero, el
    matambre y la falda, y ahí queda el asado de tira.
    Claudio Valerio ahora ha publicado un libro en el que se puede leer y
    profundizar los porqué lo han llevado a llegar a este descubrimiento,
    como también lograr que su hallazgo tenga reconocimiento nacional, sin que ello signifique lucimiento personal. Además, con la presentación formal de su trabajo, se pretende institucionalizar la “fiesta
    nacional del asado de tira”, para que pase a caracterizar al Distrito
    de Campana.

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